| |||||||||||||||||
|
Yoga en la oficina Si llegaste directo a esta página, ve inicialmente al inicio de esta sección: Yoga en la oficina Lección 1. YAMA Yama son restricciones que nos ayudan a cesar o refrenar acciones que nos traerán resultados no deseados. Se dividen cinco: Ahimsa. Es la ausencia de violencia. Todos los días solemos ejercer violencia contra nosotros mismos. Incluso al agredir a otros. Al violentarnos innecesariamente contra algo o alguien, esa violencia repercute y de alguna manera se nos vuelve en contra. Por ejemplo: Si te enojas con alguien y le gritas, además de agrederlo físicamente a él, te causas un daño interno que a la larga a ti te causa estrés y enfermedades. La creencia de que quedarse con las cosas no es bueno, tampoco es cierto. Es mejor si poco a poco vas cambiando el origen de tus sentimientos y cuando necesites decir o hacer algo, lo hagas directo y sin dañar a otros y por consecuencia a ti mismo. Se puede ser violentos a nivel físico, emocional, mental o espiritual. Debemos analizar cada acción de nuestra vida y ver como podemos ser no violentos contra nosotros mismos y con los demás. El cambio se da poco a poco. Satya. Es conducirse con verdad. No se refiere a la mentira estratégica o piadosa que a veces es necesaria. Se trata de ser auténticos y sinceros, incluso con nosotros mismos. Aceptándonos como somos, encontraremos más cualidades en nuestro interior de las que queremos aparentar. En la medida que mentimos debemos mantener un cierto recuerdo o concentración para que no se nos descubra. Cada mentira se asocia con otra y forman una vida ilusoria que nos confunde y que nos exige cada vez más energía para poder tapar nuestras mentiras. Ahora no practica Satya el que dice: Yo no me quedo callado o le dije sus verdades. Una cosa es actuar con la verdad en la mano o en la boca y otra agreder verbalmente a los demás. Aunque lo que digamos es cierto. Combina Ahimsa con Satya y serás un Yogui o una Yoguini. Cuando estamos en armonía con Satya, vivimos tranquilos y despreocupados. Nuestra mente se va ordenando y aumenta nuestra lucidez, seguridad y agudeza mental. Asteya. Significa no robar. Nos apoderamos de algo que no somos merecedores y lo hacemos porque sentimos que no somos capaces de conseguirlo por nuestra propia capacidad. No cumple con Asteya quien le roba el tiempo a otros con pláticas insulsas o llegando tarde a una reunión. También quien se queja de que las cosas van mal pero no hace esfuerzos por mejorar. Se está robando a si mismo lo más preciado: tiempo de vida. Respetar el principio de Asteya da fuerza, porque al trabajar sin distracciones desarrollamos nuestras capacidades de concentración y de solucionar problemas hábilmente. Brahmacharya. Significa no desenfrenarse. Nos conduce a la ley del justo equilibro o del camino medio. Cumplir este precepto nos equilibra y armoniza. Transgredimos Brahmacharya cuando:
Si no velamos por el justo camino de Brahmacharya, no podemos cumplir el YAMA. El desorden provoca desarmonía. Respetarlo es saber hasta dónde avanzar pero también dónde detenerse, hasta cuándo actuar y a partir de qué momento saber esperar, cuánto hablar y a partir de qué punto saber callar. La enseñanza fundamental que nos brinda Brahmacharya es focalizar y utilizar nuestras energías de acuerdo a la actividad a desarrollar. Actuar en forma moderada y adecuada en todas las cosas, nos conduce a la eficiencia, a la habilidad de acertar con el camino correcto. Aparigraha. Es la no posesividad. A veces se piensa que ser altruista es entregar todo a los demás y quedarse sin nada, o dedicar la vida a otros olvidándose de sí mismo. Esto es erróneo porque sabemos que no podemos ayudar a otros cuando no hemos hecho nada por nosotros mismos; no podemos dar aquello que no tenemos. Altruismo es saber compartir. Transgredir Aparigraha es un recelo a compartir, siendo muy celosos del propio cuerpo y no permitiendo el contacto con los demás. También queriendo tener la exclusividad de conocimientos adquiridos, por ejemplo el jefe o el técnico que no enseña del todo su profesión a sus colaboradores o subordinados, por temor a que ellos aprendan bien y lo sobrepasen. No se da cuenta de que quien más da más recibe. Otro caso es el temor de hacer alguna pregunta o de exponer las propias ideas. Quien no comparte sus ideas o dudas solo posee su propia ignorancia. Estar en armonía con Aparigraha es darse cuenta de que uno disfruta y crece compartiendo lo que tiene y dando desinteresadamente; claro, dentro de cierta medida. De esta manera, al considerar que nuestro éxito es ayudar al otro, y que nuestro crecimiento es el crecimiento del otro, no tenemos que estar defendiéndonos ni ocultando nada. La mente se relaja y permite que nuestra conciencia profundice en la mente interna, conectándonos con lo trascendente y obteniendo así sabiduría e inspiración. Cursos de Pilates Que es Pilates Cursos de Yoga Que es el Yoga Calendario Equipo para Pilates Inicio | |||||||||||||