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Hay hombres que
todavía llaman "casualidad" La filosofía escrita más antigua es la hindú llamada Veda. Uno de sus cuatro enunciados más importantes y más conocidos es: Ayam Atman Brahman, que significa: Este que yo soy, es el absoluto. Ayam, como ya platicamos, significa Yo Soy. Atman, es la consciencia individual, el verdadero ser que eres. También se dice que equivale a tu alma o a tu espíritu. Brahman, es la conciencia universal, el ser absoluto o Dios, que está conectado permanentemente con tu ser. Ayam atman Brahman, Este ser es Brahman, o Ese soy yo. Por otra parte, el nombre de Dios en el antiguo testamento hebreo es YHVH. Impronunciable fonéticamente para la tradición hebrea es a la fecha una tradición esotérica y mística. Cuando los hebreos leen sus escrituras se saltan el nombre de Dios. Ese impronunciable nombre pasó al arameo ( la lengua que hablaba Jesús ) como Yavé y que literalmente significaba Yo soy. "Yo soy" con este significado especial, tiene su aparición más conocida en éxodo 3.14. Cuando Moisés pregunta a Dios, ¿ si me preguntan cual es tu nombre, que les contesto ? Dios dice a Moisés, diles que: Yo soy el que soy, "Ehyeh asher ehyeh". Y continúa: Así le dirás a los israelitas: YO SOY me manda a ustedes ... Este es mi nombre para siempre, por el que seré invocado de generación en generación. Exodo 3.15 Para los escépticos, los agnósticos, los ateos, todo lo anterior es una casualidad. Para los que un buen día averiguamos que nuestra presencia en esta vida obedece a una poderosa razón que tenemos que descubrir y que tenemos la confianza en una fuerza suprema y en sus "intermediarios", Ayam o Yavé, tienen el mismo significado. Yo Soy o Ese soy Yo. Te invito a hacer un ejercicio. Estos son dos mandalas o representaciones del universo de diferentes tradiciones.
La primera es el mandala Rosacruz con la palabra YAVE escrita. La segunda es el Mandala en forma de laberinto que está dentro de la catedral católica de Chartres y que significa: Todos los caminos llevan a Dios. ( al centro, a tu yo soy ). Haz click en las imágenes para ir a la liga e imprimirlas. Busca una caja de lápices de colores y meditan en ellas de la misma manera que lo haces los monjes tibetanos; es decir: ilumínalas con toda la dedicación y devoción posible. Te sentirás más cerca de tu yo soy al terminar. Recuerda que todo en esta vida es efímero. Guárdalas solamente unos días y después destrúyelas.
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