Del 11 al 15 de diciembre tuvimos
la oportunidad de visitar varias ciudades en el estado de
Veracruz. Hicimos una parada especial en Catemaco, famosa
por sus chamanes y su bellísima laguna.
La visita a Catemaco la planeamos
meses atrás y ahora se dio dicha oportunidad. Teníamos una
misión especial, encontrar a una anciana que conocí en mayo en
el evento organizado por el DIF en Boca del Río. En
dicho evento se dio una conexión especial entre el grupo de
Catemaco y los 1800 asistentes al evento. En lo personal recibí
las bendiciones de una anciana que ahora se que se llama Doña
Pastora Polito.
Solamente contábamos con 2
fotografías para encontrar a esta dulce señora. Además no
estábamos seguros que de verdad fuera una persona dedicada a los
ritos ancestrales o si solamente formaba parte del grupo de la
tercera edad del DIF. Catemaco es una ciudad con 23 mil
habitantes suficientes para vivir en el anonimato y al mismo
tiempo donde todo mundo se conoce. Al presentar la
fotografía en la recepción del hotel nos dieron el nombre del
Dr. Mérida, persona que ha dirigido el DIF local en el pasado.
Como es costumbre en ciudades
pequeñas, nos dieron señas para llegar a su casa: en la
segunda calle hacia arriba, donde hay una tienda de forraje ( y
un perro echado ), ahí pregunten. Siguiendo las
instrucciones encontramos al Dr. Mérida, quien al ver la
fotografía y al saber que habíamos viajado desde la CIudad de
México para buscar a la señora, dejó su consulta y personalmente
nos llevó hasta su casa. Ahí me reencontré con Doña
Pastora quien al ver la fotografía echó a reir y recordó que me
tuve que hincar para estar a su tamaño.
Nos contó algo peculiar: hoy en
la mañana cantó un cheje ( un pajaro carpintero ). Al escucharlo
le dije a mi hija: ¿ Quién irá a venir pues está cantando un
Chejecito ? La hija le respondió - Mamá usted siempre con sus
ideas. Con nuestra llegada Doña Pastora supo por qué cantaba el
cheje.
Con mucho respeto y emoción, Caty y
yo recibimos las bendiciones de Doña Pastora, por supuesto a la
usanza local, en una mezcla de ritos católicos y olmecas.
Finalmente cumplimos un anhelo espiritual: recibir la energía
pura de una chamana.
Te platico todo esto, pues millones
nos hemos volcado a ritos de otras latitudes y hemos olvidado la
magia y sabiduría que reside en los ritos ancestrales olmecas,
totonacas, mayas, mexicas, etc. No quiero decir que esté mal
practicar Reiki, Yoga o Meditación. Quiero decir que no
olvidemos a sabias como Doña Pastora que siempre están
dispuestas a compartir la sabiduría de 4 mil años de tradiciones
ancestrales.
En otro tema y siguiendo con
tradiciones mexicanas, recientemente escuchaba una entrevista a
un sacerdote que escribió un libro sobre el Nican Mopohua, el
relato original en nahuatl de las apariciones de la Virgen de
Guadalupe. Algo que yo no sabía es que el 12 de
diciembre de 1531, fue el solsticio de invierno. En el año 1582
se hizo el cambio de calendario al gregoriano que nos rige
actualmente. Entonces se hizo un ajuste de 10 días con lo cual
el solsticio quedó entre el 21 y 22 de diciembre.
El sosticio para nuestros
antepasados era el inicio del renacimiento del sol; era un dia
muy especial. Te invito a que este 21 de diciembre muy noche o
al amanecer del 22, te sientes en silencio y reconozcas toda esa
sabiduría ancestral, pues siguiendo el movimiento de la tierra
respecto al sol, el solsticio de invierno es el día exacto para
celebrar la aparición de la Tonantzin Guadalupe.
|