
Prácticas de Yoga Avanzadas
Lecciones Principales
Lección 33.
Autor: Yogani
Tema: Una nueva forma de sentarse al meditar
Nuevos visitantes: Te recomendamos iniciar tu lectura desde la primer lección: ¿Porqué este tema?, ya que las lecciones anteriores son un prerrequisito para ésta.
Pregunta: En una clase de yoga que asisto, el instructor dice que para meditar, siempre debemos sentarnos verticalmente, sin soporte en la espalda en un tapete o un cojín. Lo he tratado y termino dolorido en el proceso. ¿Es necesaria esta postura para meditar exitosamente?
Respuesta: En una palabra, no. La meditación funciona si estamos sentados en una superficie suave y con soporte para la espalda. Una silla es un buen lugar. Estar en una cama con un par de almohadas en nuestra espalda es mejor. No medites en una postura reclinada ya que te puedes quedar dormido. La idea es sentarse confortablemente. No deseamos que el cuerpo esté incómodo y compitiendo con el simple proceso de la meditación. Si para ti es natural sentarte por veinte minutos o más en una superficie dura sin soporte en la espalda, entonces está correcto que medites en esta postura. Pocos son capaces de hacer esto y finalmente esto no es necesario. Menos comodidad es un camino a la distracción. Mejor busca tu comodidad.
Ahora aquí viene el siguiente paso.
Una vez que te puedes quedar quieto en un rutina diaria de meditación y sientes que estás listo para un avance, es una buena idea poner las piernas en una posición cruzada. Aquí es cuando una cama es una buena ayuda. Trata de poner una pierna de tal manera que la planta de ese pie quede bajo el otro muslo y tu talón cerca de la otra entrepierna. Una vez colocado el primer pie, el pie de la otra pierna se acerca y se pone bajo la espinilla de la primera. No importa que pierna va primero, puedes alternarlas en cada práctica.
Si nunca has tratado esto, puede parecer difícil. Para casi todos toma tiempo hacerlo. Lo iremos haciendo poco a poco de manera gradual. Hay razones para ir con tiempo desarrollando esta habilidad. Dale la consideración apropiada y el tiempo necesario. Pero que no interfiera con tu práctica.
En tus primeros intentos puede ser que no podrás llevar tu pie
hasta la otra entrepierna. Tus rodillas quedarán en el aire y no cederán para
bajar hacia la cama. Ve tan lejos como puedas de manera cómoda. Usa unas
almohadas para reposar tus rodillas. Siempre busca la comodidad para meditar. No
te tortures en tu práctica forzando tu cuerpo a estar en posturas incómodas. Lo
que queremos es convencer gentilmente a nuestro piernas a ir a una postura
cruzada en el largo plazo. Para algunos es un proceso rápido. Para otros puede
tomar semanas o meses convencerlas. Es un camino que deseamos seguir de manera
gradual. Roma no se hizo en un día.
Como te vayas familiarizando con la física de tus piernas, hallarás que tus
rodillas bajarán con más facilidad y descansarán en la cama si es que tus
plantas están volteadas un poco hacia arriba. Los dedos del pie que está mas
adentro se pueden meter bajo el otro muslo con el talón metido en la entrepierna
y los dedos del pie que está mas afuera se pueden meter bajo la espinilla
contraria. Una cama es muy buena para practicar, ya que las plantas de los pies
pueden voltearse con más facilidad hacia arriba, mientras que los empeines se
hunden en el colchón un poco. Si al voltear un poco los talones hacia arriba,
las rodillas aun no bajan, sigue usando almohadas para que estén cómodas.
Siempre usa un soporte en la espalda para meditar en esta nueva postura. Verás
que unas semanas o meses esta postura será muy cómoda. Si a media meditación te
sientes incómodo, puedes deshacer la postura y continuar tu meditación con una o
ambas piernas estiradas. O puedes cambiar el entrelazado cuando lo sientas
necesario. Haz lo que necesites para continuar tu práctica de manera cómoda y al
mismo tiempo favorece esta postura de piernas cruzadas. Con el tiempo el
sentarte en esta forma pasará a un segundo plano. Serás capaz de meditar sin
acordarte en que postura estás.
Si existe alguna razón física para que no puedas sentarte con las
piernas cruzadas, no hay problema Como avancemos en las prácticas de yoga
avanzadas siempre hay caminos para compensar este inhabilidad. Las piernas
cruzadas ayudan, pero no son obligatorias.
Obviamente si tenemos que meditar en un avión, en la oficina o en una sala de
espera, nos podemos sentar en una silla sin importar la postura de las piernas.
Pero cuando lo hacemos en casa, siempre procuraremos sentarnos en la forma
descrita. Es una preparación importante para los cambios sustanciales que están
por venir con nuestra práctica.
El gurú está en ti.