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Hace cuatro años comencé un maravilloso viaje de transformación personal. Vivía en Utah, tenía 20 años, un trabajo absorbente y una relación amorosa que no me llevaba a lado alguno. Mido 1.67 y en ese entonces pesaba 126 kg. Un fin de semana en una fuerte crisis personal unos amigos me acompañaraon a visitar a una prima en Ashland, Oregon. Cuando llegó el momento de regresar a casa, mis amigos no me permitieron subir al auto. Los vi partir sabiendo que era lo mejor para mi. Hallé un trabajo como mesera y como mi auto se quedó en Utah, caminaba 5 km. diarios para ir a trabajar. Los kilos comenzaron a desaparecer. El primer año perdí 9 kg. En mi segundo año en Ashland, un amigo me presentó a Alissa Rae, una instructora de pilates. En ese momento y debido al sobrepeso y a mi mala postura, tenía un dolor recurrente en un hombro. Comencé a tomar clases con Alissa y se inició una completa y nueva experiencia dentro de mi cuerpo. Fue un trabajo intenso, muy intenso. Una experiencia totalmente nueva para mi cuerpo. Respira, empuja el abdomen, aprieta los muslos, estira más tus dedos. Tienes que poner atención en muchas cosas, Pilates es una experiencia absorbente. Alissa lo hacía más sencillo al dividirlo en pequeñas cosas y ayudándome a enfocarme. Después de dominar los pequeños detalles, ella me daba las instrucciones necesarias para construir un movimiento completo basado en todos los detalles. Después de unas cuantas clases mis hombros comenzaron a mejorar notablemente.
Desde el primer día me enamoré del reformer. Recuerdo que pensé: esta es la forma en que deseo ejercitarme por el resto de mi vida. Un día en un ejercicio hice un gran movimiento y mi hombro se resintió. Alissa dijo: haz las cosas pequeñas. En ese momento entendí un concepto básico de pilates: el aislamiento y control de los movimientos. En otras palabras, me iluminé. Muy dentro de mí; mi cuerpo sabía como auto corregirse. Entendí la conexión cuerpo-mente de la que tanto se habla. Todo comenzó a hacer sentido. Los meses siguieron. Practicaba pilates tres veces por semana. Cada vez podía hacer cosas más avanzadas. En el mundo cotidiano comencé a hacer decisiones conscientes. Aprendiendo la lección principal del método pilates: Hacer las cosas en pequeño. Si sabía que hacer con mi cuerpo, también sabía que hacer con mi vida. Me abrí totalmente a las cosas sencillas. Caminar y respirar. Dibujar y expresar mis sentimientos a través del arte. En la primavera del 2006 aun tenía mucho sobrepeso. Pesaba como 108 kg. Alissa me sugirió consultar una nutrióloga. Mi nueva dieta no incluía harinas, lácteos y alimentos dulces. Incluía diariamente algo misterioso llamado "verduras". Lo admito, fue difícil. Las primeras dos semanas lloré como una loca, preguntándome como lo iba a lograr. Un mes después me sentía mucho mejor. Me sentía orgullosa de de mis nuevos hábitos. Me enamoré de las ensaladas.
Solamente un año después de iniciarme en pilates, decidí que deseaba ser instructora del método . Alissa pensó que era una gran idea. Inicié mi proceso de certificación. Unas semanas después de haber comenzado, Alissa me tenía una sorpresa. Estaba embarazada. Si yo cumplía con el programa de certificación, en cuanto ella se fuera a tener a su bebé yo me ocuparía de sus clases. Al terminar mi certificación como instructora la báscula marcó 86 kg. En marzo de 2007 Alissa tuvo una preciosa niña. En su primer cumpleaños, celebramos también mi primer año como instructora. Nunca había sido tan feliz como soy hoy. A los 24 años y en un peso de 73. Gané la batalla y dejé en el camino 53 kg. Pilates es una forma increíble de vivir la vida y me enorgullece poder compartirla con el mundo. Condensado de la revista Pilates Style. Octubre 2008 Fotos: 1.- Rainy en Utah. 126 kg. Año 2005 2.- Rainy en Oregon 86 kg. Octubre 2006 3.-
Rainy en 73 kg., Alissa Rae y Rubi. Marzo 2008
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