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En la entrega anterior te platiqué que el control del yo y la exploración del yo son fundamentales para el ser humano moderno. Concluí en esa entrega que para que un ser logre la felicidad tiene que ser el auténtico yo de sí mismo. Pero, ¿ Qué significa ser el auténtico yo de uno mismo ? Despiertas el domingo y te pones tus máscaras. ¿ Cuáles usaras hoy ? ¿ La del domingo de padre o madre amoroso ? ¿ La del cristiano devoto que asiste a misa ? ¿ La del ciclista o corredor de fin de semana ? Algunas son parte de o son tu verdadero yo. Pero otras son máscaras para quedar bien con alguien más. Cuando tienes o quieres quedar bien con alguien más dejas de ser auténtico y estás usando una de tus máscaras. Hay una gran diferencia entre querer hacer algo por alguien más, y tener que hacerlo por quedar bien. Tu camino a la liberación inicia cuado entiendes lo anterior. Pero sobre todo, inicia cuando aceptas que tu única función en esta vida es la entrega. Es entregar, dar, sin expectativas de recibir por lo que das. Esa capacidad de entrega está dentro de ti y pertenece a tu ser auténtico, pero las máscaras que te pones todos los días te lo impiden. Una forma de iniciar este cambio es meditando en el yo y transformándote internamente. Poco a poco serás más tú y menos lo que los demás quieren que seas. Cuando seas más tú, los otros no te pedirán cosas que de antemano saben que no les darás e igualmente solamente te pedirán lo que saben que sí les darás. Meditación en el Yo Vamos a comenzar con una meditación sencilla y muy poderosa. Esta meditación que es de las más antiguas conocidas. Se hace con la palabra sánscrita ayam. Ayam significa: Yo soy. Si lo repites dos veces: Ayam, Ayam, significa Yo soy el que soy. Este mantra se repite mentalmente, calmadamente y sin olvidar su significado: Yo soy el que soy. Siéntate en un lugar cómodo a solas. Cierra los ojos y repite la palabra AYAM por 5,10 15 o 20 minutos. Puedes hacer coincidir la repetición de la palabra con tu respiración. Inhala y di mentalmente la sílaba A, exhala y di mentalmente la sílaba YAM. Si te distraes, cuando te des cuenta, regresa a tu ejercicio. Inicia con 5 minutos y ve aumentando el tiempo de tu ejercicio. 20 minutos es la meta ideal para comenzar un cambio muy positivo en tu vida. Invierte cuatro minutos más de tu vida y mira este precioso video llamado: Ese soy Yo
Namasté
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