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El mensaje anterior: ¿Conoces la diferencia entre creencia y fe? generó en nuestros lectores una pregunta frecuente: ¿Que tengo que hacer para tener un conocimiento profundo de mi ? La respuesta es: meditar.
Meditar es la manera efectiva de centrar tu atención en ti y de irte descubriendo. Es la manera de darte cuenta de las cosas que te estorban y de cuales valen la pena conservar. Los beneficios de meditar son inumerables y poco a poco los irás encontrando por tu cuenta.
En este mensaje y en los próximos te mostraré una forma sencilla de meditar. Esta forma de meditar es compatible con todas las personas. Está basada en la meditación Zen, la cual no contiene ninguna alusión a aspectos religiosos. Cada semana te haré llegar una lección que vas a practicar diariamente por siete días. Inicia tu primer lección ahora mismo.
Primera semana:
Si tus pies no tocan el piso, es necesario que pongas un libro o algo parecido para que tus piernas no cuelguen.
Ahora: medita. ¿Cómo? Simplemente escucha tu respiración. Sigue haciendo sin distraerte y manteniendo tu atención en tener la espalda recta. Escuchar la respiración no significa que hagas un esfuerzo al inhalar o exhalar y que escuches el resuello. Significa que aguces tu oído para escuchar el sutil sonido que se produce al respirar calmadamente.
En este momento, haz un esfuerzo por entender la diferencia entre mente y consciencia. La mente es tu parte lógica que razona y trata de poder orden en tus ideas. La consciencia es tu capacidad de darte cuenta, de observar y de observarte; de verte a ti como un observador, como un testigo alterno a ti.
Te darás cuenta en tu práctica de meditación que tu mente comienza a trabajar para examinar la situación y que tu consciencia se distrae de su atención en el cuerpo con lo que la espalda tiende a curvarse. Por lo tanto, la consciencia debe mantenerse continuamente bajo control y atenta en:
- La espalda, que debe estar recta y bien erguida - La mente, la cual tiende a distraer a la consciencia del cuerpo - La respiración, la cual debe circular libremente, sin que intervenga la mente.
Tu consciencia permitirá que tus pensamientos se deslicen sin que te dejes distraer por ellos y sin enfocarte en algun pensamiento en particular. Deja que tus emociones pasen libremente sin dejarte trastornar por ellas; sepárate de su fluir y sin hacer juicios permanece el mayor tiempo posible con tu enfoque en la espalda y en tu respiración.
Lo normal y obvio es que tu mente te llevará a la distracción. Con paciencia, concéntrate de nuevo en tu espalda y en tu respiración. Si te distraes, te concentras de nuevo; imperturbable y paciente continúas llevando la consciencia a tu espalda y a tu respiración... una vez más y otra vez.
¿ Y los ojos ? Puedes mantenerlos abiertos lo que te permite practicar en la oficina o en cualquier lugar. También puedes entrecerrarlos suavemente o cerrarlos por completo. Haz lo que sea más cómodo para ti.
Esto es todo lo que vas a hacer todos los días a partir de hoy y hasta la próxima semana. Quince minutos es la duración mínima que la meditación necesita para surtir efecto. ¿Sientes que es demasiado? Inicia con cinco minutos y ve aumentando cada día hasta llegar a 15 minutos.
Seguramente te parecerá demasiado sencillo. Ten en cuenta que esta meditación aparentemente fácil es muy poderosa y se ha practicado por generaciones enteras en Japón por más de 1500 años. El Zen es una escuela de meditación que además de centrarse en el poder de la voluntad, aspira a la perfección de cada cosa que hace por sencilla que parezca.
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Namasté Yoga & Pilates
es la Primera Escuela en México con Registro válido ante la Pilates Method Alliance USA |
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