El martes 20 de enero, toma posesión
Barack Obama como
Presidente. La revista Parade, le pidió que les platicara acerca de lo que
él, de manera personal, quiere para sus hijas. Obama prefirió escribir una
carta, donde muestra una vez más su elocuencia, su discurso directo y nos
deja un atisbo de esperanza: el amor incondicional todo lo puede.
Lo que quiero para ustedes. Barack Obama
Sé que las dos se han divertido mucho estos últimos dos años
durante la gira de campaña, yendo a días de campo, desfiles y ferias
estatales, comiendo todo tipo de comida chatarra que seguramente ni su madre
ni yo les permitiríamos comer. Pero también sé que no ha sido siempre fácil
para ustedes y su mamá, y que pese a lo entusiasmadas que están sobre su
nuevo cachorro, no compensa todo el tiempo que hemos estado separados. Yo sé
cuánto me he perdido en estos últimos dos años y hoy quiero decirles uno
poco más de por qué decidí llevar a mi familia en esta travesía.
Cuando
yo era un hombre joven, pensé que la vida se trataba fundamentalmente de mí,
de cómo yo me enfrentaría al mundo, sería exitoso y lograría las cosas que
quería. Pero después ustedes dos llegaron a mi vida con toda su curiosidad y
magia y esas sonrisas que siempre logran llenar mi corazón y alegrar mi día.
Y de repente, todos los grandes planes que tenía para mí ya no parecían tan
importantes. Pronto descubrí que los grandes momentos de gozo en mi vida era
el gozo que veo en ustedes. Y me di cuenta que mi propia vida no tendría
mucho valor a menos que fuera capaz de asegurar que ustedes tuvieran cada
oportunidad de ser felices y sentirse plenas. Al final, niñas, es ese el
motivo por el que decidí buscar ser presidente, por lo que yo quiero para
ustedes y para cada niño en este país.
Yo
quiero que todos nuestros niños acudan a escuelas donde desarrollen su
potencial, escuelas que sean un reto, los inspiren y que generen en ellos
una capacidad de maravillarse del mundo que tienen a su alrededor. Quiero
que tengan la oportunidad de ir a la universidad, aún si sus padres no son
ricos. Y quiero que accedan a buenos trabajos, trabajos que paguen bien y
les den beneficios como atención médica, trabajos que les dejen tiempo
suficiente para estar con sus propios hijos y retirarse con dignidad.
Quiero que podamos sobrepasar las fronteras del descubrimiento para que
puedan conocer nuevas tecnologías e inventos que mejoren sus vidas y hagan
de este planeta un lugar más limpio y seguro. Y yo quiero que podamos
sobrepasar nuestras propias fronteras para que lleguemos más allá de la
división de raza y territorio, género y religión que evita que veamos lo
mejor de cada uno.
A veces tenemos que mandar a nuestros jóvenes, hombres y mujeres, a guerras
y otras situaciones peligrosas para proteger nuestro país, pero cuando lo
hacemos, quiero estar seguro que sea sólo por muy buenas razones, que
hagamos todo lo posible por arreglar nuestras diferencias con otros de
manera pacífica, y que hagamos todo lo posible por mantener a todos nuestros
compatriotas seguros. Y quiero que cada niño entienda que es una bendición
tener a estos aguerridos americanos pelear porque no es de gratis, que con
el gran privilegio de ser un ciudadano de este país vienen grandes
responsabilidades.
Esa fue la lección que su abuela intentó enseñarme cuando yo tenía su edad,
leyéndome textos de la Declaración de Independencia y explicándome sobre los
hombres y mujeres que marchaban por la igualdad, porque creían que esas
palabras que se habían escrito en papel hace dos siglos significaban algo.
Ella me ayudó a entender que América es grande, no sólo porque es perfecta,
sino porque siempre puede ser mejor, y que el trabajo no acabado para
perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros. Es una carga que
nosotros pasamos a nuestros hijos, y a la que nos acercamos con cada
generación, cada vez más cerca de lo que sabemos América debe ser.
Espero
que ambas retomen esa responsabilidad, corrigiendo los errores que vean y
trabajando para dar a otros las oportunidades que ustedes han tenido. No
sólo porque tienen una obligación de dar algo de regreso al país que le ha
dado tanto a su familia, sino porque tienen esa obligación con ustedes
mismas. Porque es sólo hasta que ustedes empujan su esfuerzo hacia algo más
grande que ustedes mismas que verán su verdadero potencial.
Estas son las cosas que quiero para ustedes, crecer en un mundo que no ponga
límite a sus sueños ni metas fuera de su alcance, y que crezcan como mujeres
compasivas y comprometidas que ayudarán a construir el mundo. Y quiero que
cada niño tenga las mismas oportunidades de aprender y soñar y crecer que
ustedes, niñas, han tenido. Por eso he decidido emprender esta aventura con
mi familia.
Estoy tan orgulloso de cada una de ustedes. Las amo más de lo que puedan
imaginar. Y doy gracias cada día por su paciencia, porte, gentileza y humor
mientras nos preparamos para iniciar ésta vida juntos en la Casa Blanca.
Las quiere
Papá