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Lo profundo de la palabra AMOR. Pedro A. Hernández A principios de este año un grupo de amigos comíamos en un restaurante en el pintoresco pueblo de Mandinga, Veracruz. Uno de ellos comentó al momento que trajeron su plato - Amo el pescado. Otro amigo del grupo que seguramente ya había escuchado exclamaciones parecidas respondió - Si amas al pescado, déjalo vivir… Amar es un verbo muy serio para que lo usemos indiscriminadamente. Escuchamos cotidianamente frases como: amo el aguacate, amo los atardeceres de verano o amo las noches de octubre. No puedes amar algo que te llena los sentidos o que te produce emociones agradables. Puede ser más correcto que digas: disfruto el aguacate, los atardeceres de verano me embelesan o me relajo en las noches de octubre. La palabra amor y el verbo amar involucran una profundidad especial, un vínculo singular. El amor va más allá del mundo de los sentidos. ¿Y cómo puedes distinguir cuándo y cómo usar el verbo amar? Un Maestro me enseñó que es sencillo: cuando puedes ver directamente a los ojos a quien se lo dices. Entonces, al pez cuando está vivo dile a los ojos: te amo, pues cuando ya es pescado es un poco tarde. Esto último lo aprendí un día que visité el barrio chino de la Cd. De México con el Venerable Chatchawan, Monje Tailandés Dhammakaya. En el restaurante Shangai hay una gran pecera a la cual se acercó el Venerable y viendo a los ojos a los peces les recitaba un mantra en Pali, el idioma que hablaba Buda. Les deseaba a los peces que fueran felices, que tuvieran paz, que no sufrieran. Les expresaba su profundo amor por ellos. Mucho antes de esa experiencia otro maestro me comentó, que el único que verdaderamente puede amar es Dios. Me decía: - no importa cómo lo concibas, Dios es el único que ama pues los seres humanos como seres imperfectos no tenemos la capacidad de amar como Dios nos ama. Le conté esto a Ven. Chatchawan, quien sin pensarlo demasiado me contestó: El día que en tu meditación veas a Dios, dile directamente a los ojos: Te amo… Hoy termina el mes del amor. Y hoy que escarbamos un poco en el significado de la palabra amor te sugiero que la próxima vez que te encuentres con los ojos de un ser amable (digno de ser amado), dile sin miramientos y sin dejar de mirarte en sus ojos: Te Amo. Es muy posible que halles a Dios en sus ojos.
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