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Al entrar en la catedral de Chartres, (siglo XIII) por la entrada occidental, te encontrarás caminando al interior del Laberinto del Peregrino. El Laberinto está trazado en piedra negra sobre el piso de la nave de la Catedral. Durante la Edad Media los peregrinos pobres, que no tenían la posibilidad de ir a Jerusalén, transitaban una imaginaria “peregrinación” de rodillas, recorriendo todas las vueltas y giros del laberinto dentro de propia catedral. En Chartres, como en muchas de las catedrales europeas en las cuales se encontraron diseños similares, este mandala espiritual adquirió un gran significado dentro de la devoción del laicado. Muchas generaciones experimentaron el gozo de arribar al centro del laberinto luego de muchas dudas y tentaciones. Una forma simple de meditación es el recorrido de laberintos similares al de Chartres. Siempre tendrá una magia especial llegar al final del camino. Hay otro tipo de laberintos que tienen un inicio y fin casi en el mismo lugar. Dentro de los salones de yoga de Namasté, dibujamos dos laberintos que tienen el propósito de calmar la mente del estudiante. En esta foto puedes ver el laberinto chino del salón principal de yoga:
Para los monjes tibetanos el dibujo de mandalas representa la residencia de la divinidad. Después de haber construido con arena de colores un mandala por varios días, la disolución del mismo solo toma unos minutos, lo que recuerda la impermanencia de las cosas en el universo. La meditación a través del recorrido de laberintos o de la creación de mandalas es una forma sencilla de contactar emociones de forma creativa.
En este taller recorrerás diferentes fascetas de tu personalidad por medio de la creación de tus propios mandalas. más información:
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