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Ya tomaste un curso de posturas o ya tienes una
práctica regular en un Studio de yoga. Las clases de Studio duran entre 60 y 90
minutos, te hacen sudar y te dejan un cansancio agradable. Pero en casa olvídate
de ello, pues pensar de esa manera te lleva al fracaso. En casa practicarás
diferente y olvídate de las ideas de que: No es yoga sino dura 90 minutos, no
sirve sino sudé, no funciona sino hice por lo menos 20 ásanas, no funciona….
Etc. 2. Date el permiso de desenrollar tu mat y solamente respirar.
Eso es todo. Es lo único que tienes que hacer a
diario. Pon tu tapete y siéntate. O párate en él. Lo que sientas que es bueno
para ti. Ahora respira y espera. Y mientras esperas revisa tu estado. ¿Cómo
estas respirando? ¿Cómo se siente tu cuerpo ? ¿cómo fluye el aire en tu cuerpo?
3, Pon una intención en tu práctica Ahora que ya tienes una idea de lo que tu cuerpo requiere, toma en cuenta además el clima, las fases de la luna, las actividades que te esperan en el día, que tan bien o mal dormiste. Haz una intención para tu práctica, algo sencillo como:
Hoy quiero suavizarme No importa cuál sea tu intención, haz que se convierta en apropiada y verdadera. Nadie te está viendo, no tienes nada que probar a nadie y si en este espacio sagrado para ti no es posible que escuches a tu propia voz, entonces ¿En dónde más la puedes escuchar? Esta intención está delimitando tu camino de aventura en tu mat. Te da algo más, un objetivo por el qué practicar. No hay una meta final, simplemente estás trazando una ruta inicial. Recuerda que no hay camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino. 4. Calentamiento Combina ahora tu intención con movimientos que soporten tu camino . Hacia donde creas que te va a llevar. Pon tu atención plena en todo tu cuerpo. ¿Qué se requiere para llevar la respiración a cada célula ? Una opción son 2 o 3 saludos al sol pero también deja a tu cuerpo que haga lo que desee. Date permiso de hacer lo que venga bien para ti. No subestimes el poder de lo sencillo. Quédate 10 minutos moviendo tu cuerpo en la secuencia de gato/vaca si eso te hace sentir bien o ponte en postura de niño durante toda tu sesión si es lo que tu cuerpo necesita. Confía en las chispas de intuición que vienen a tu mente y haz posturas y movimientos aunque parezca que lo que estás haciendo no es precisamente yoga. En el fondo tu cuerpo sabe lo que necesita, así que escúchalo. 5. De pie sentado, alargamiento, torsiones y relajación. Esta es una secuencia básica de posturas. Si no sabes que hacer, regresa a esta secuencia común. Una vez que tu cuerpo está listo para iniciar. Comienza con posturas de pie, no importa si haces una o dos. Regresa a tu intención y pregunta a tu cuerpo que posturas quiere practicar. Y así sigue tu práctica. Siéntate en el piso y haz posturas sentado, luego alárgate, haz torsiones y recuéstate a final por unos minutos. Nada complicado. Cuando no sepas como continuar, trae tu atención a la respiración y siente como se ha ido modificando tu cuerpo con unas cuantas posturas. Regresa siempre a tu intención y síguela en tu práctica. No es bueno que hayas puesto una intención de suavizar tu cuerpo y te pongas a hacer posturas de fuerza como variaciones del guerrero. Si te das cuenta que tu cuerpo quiere hacer algo diferente a tu intención inicial, pregúntate porqué está sucediendo esto. ¿Está tu cuerpo evitando tu intención? Siempre se testigo de ti. Obsérvate, cuestiónate, acéptate. Ámate. 6. Disfruta quedarte un tiempo en cada postura Cuando practicas en casa te puedes dar el lujo de entrar en una postura en la forma que te complazca y quedarte en una postura todo el tiempo que desees. Disfruta este proceso. Ríndete en el proceso. Deja que tu respiración sea tu guía; tan despacio como tú quieras. Ten curiosidad sobre cómo se practica la postura. Si no recuerdas si los muslos deben de rotar hacia dentro o hacia afuera, trata de ambas maneras y siente cual de las dos maneras crea más espacio. Sé como un aventurero que explora las fronteras del cuerpo de adentro hacia afuera, como si fueras la primera persona que practica dicha postura y que tiene que describir el proceso de ejecutarla. Principalmente, confía en que sabes. Porqué de hecho sí lo sabes. ¿O no? 7. No te preocupes de cómo crees que la postura debe de verse. Es muy fácil quedarse en la idea que una postura debe de hacerse de una manera en especial. La realidad es que todos tenemos cuerpos diferentes, con diferentes limitaciones, lesiones y con diferentes proporciones. Algunas veces de manera intuitiva modificaremos una postura para darle la apertura que requerimos. También algunas veces hacemos exactamente lo contrario y modificamos la postura para hacer trampa de manera que evitamos usar una parte débil del cuerpo. Nuevamente tú sabes internamente cuando esto sucede, cuando estás sobrellevando la postura y cuando no. Así que confía en ti cuando sientas que está bien explorar una postura de manera diferente. Las probabilidades son que algún día encuentres dicha modificación en un libro de yoga algún día. 8. Juega y diviértete. Haz que tu práctica sea una diversión pues de esa manera te darán más ganas de practicar. Usa música si es que la música es lo tuyo. Busca un lugar bello para practicar. Pon luz adecuada y mantén una sonrisa en tu cara. Haz un OM si eso te ayuda a relajar tu mandíbula. Usa un espejo si eso te ayuda a alinear. Escoge un lugar con una bella vista si eso te ayuda a concentrarte. Practica solamente por el placer de practicar y da gracias por tener un cuerpo saludable y que se puede mover libremente. Toma un momento para darte gracias por este tiempo que dedicas a tu práctica, agradece a este día que te da el espacio en tu agenda para practicar y a la sociedad en la que vives que te da el espacio para tu practica. La gratitud engendra alegría 9. Haz que tu práctica de yoga sea lo más importante del día. Si tu práctica de yoga es tu prioridad, la harás pues todo lo demás girará alrededor de la misma. Siempre habrá espacio en tu día para el yoga. Pues ahora sabes que al no haber expectativas de ningún tipo, (vuelve a leer el número 1) 10 minutos en tu mat valen verdaderamente la pena. Entonces: ¿Qué prefieres?
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Jugar al Wii o jugar al yoga Es una garantía que todo esto cambiará tu vida. Lo hará, sin cuestionamientos ni excepciones. No hay y si… no hay peros. Si te pones en tu mat cada día aunque sea por diez minutos tu vida cambiará para bien. Te lo prometo. 10. Se amable contigo y siempre, siempre, siempre regresa a tu mat. Habrá días, semanas, incluso meses donde interrumpirás tu práctica. Y lo importante es que no pasa nada, está bien, no importa. Lo que importa es que lo dejaste un día y hoy puedes volver a tu mat y respirar. Eso es todo, observa que sucede a continuación. No importa su tu última práctica fue la semana pasada o el año pasado. Lo que importa es que estás practicando hoy. Al practicar hoy, con amabilidad por todas las veces que no practicaste, te ayudará a regresar mañana y pasado mañana, Después de siete años en que las circunstancias me forzaron a iniciar una práctica en casa, estoy agradecida, tan agradecida de cómo el yoga cambió mi vida. Me ha dado las herramientas para remover la suciedad, desvanecer las vulgaridades y cavar en la inmundicia. ¿El resultado? Una vida mucho más clara, con más espacio, más alegre, más real y justa. Y sí, aun hay dolor, aun hay algo de sufrimiento y muchas emociones. Ese tipo de cosas no desaparecen, pero ciertamente son más fáciles de manejar cuando llegas a un punto donde incluso la pena puede ser abrasada con la calidez del amor. Esto es algo por lo que vale la pena ponerse en el mat, día con día. Kara-Leah Gramt nació y vive en Nueva Zelanda, donde dedica gran parte de su tiempo a escribir en el sitio http://theyogalunchbox.co.nz/
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Namasté Yoga & Pilates
es la Primera Escuela en México con Registro válido ante la Pilates Method Alliance USA |
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