Textos seleccionados del libro Quienes poseen una idea muy vaga de las enseñanzas de Buda, opinan que los budistas niegan la felicidad y sólo piensan en el sufrimiento. Esas personas creen que los budistas que son puros y mesurados, rechazan la belleza y el disfrute físico como tentaciones. Pero en realidad la enseñanza del Buda no tiene prejuicio alguno contra la belleza y el disfrute - siempre y cuando no acabemos creyendo en la verdadera existencia de todas esas cosas. La enseñanza de Buda nos dice que no hay nada en el mundo, ni en el plano físico, ni el imaginario, incluída nuestra mente, que perdure para siempre. El cambio es inevitable. Conviene recordar esto cuando nos sintamos desbordados por un problema pues nos daremos cuenta que tarde o temprano las causas que lo provocan desaparecerán; y con ello se desvanecerá nuestro problema y nuestra preocupación. Todo está sujeto al cambio y todo está condicionado por el juicio del observador. Hablemos sobre la belleza. Por más que el budismo insista que la belleza está en los ojos del espectador, son millones de personas las que ven cada año en televisión la elección de Miss Universo, para enterarse después quién es en opinión de los jueces, la mujer más hermosa del mundo. Obviamente siempre hay quienes disienten, puesto que este certamen tiene un estereotipo de la belleza de la mujer que no incluye a las mujeres de Papúa Nueva Guinea o a las elegantes mujeres africanas que adornan con collares sus elongados cuellos. Si Buda contemplara esos concursos, su visión al respecto sería completamente diferente. Desde su perspectiva la ganadora jamás podría ser la belleza última porque depende de los ojos del espectador y para él, la verdadera belleza es independiente de causas y condiciones. Desde su punto de vista, si realmente fuese hermosa, no necesitaría de un jurado que lo determinara, pues todo el mundo coincidiría automáticamente en ello. Si de verdad fuera la mujer más hermosa del mundo, no habría momento alguno en el que fuese "menos hermosa" y debería serlo de continuo, tanto cuando bosteza como cuando ronca, cuando escupe, cuando está sentada en el inodoro y cuando envejece. En lugar de ver a una concursante más o menos hermosa que las demás, Buda las vería a todas despojadas tanto de fealdad como de hermosura. La belleza para él, estaría en las miríadas de perspectivas desde las que puede contemplarse a cualquiera de las concursantes. De los millones de perspectivas posibles, algunas deben verla con envidia, como hija, como hermana, como amante, como amiga o como rival. Desde la perspectiva de un cocodrilo sería simple alimento. Para Buda este imponente conjunto de posibilidades es asombrosamente hermoso. Mientras si alguien es real y verdaderamente hermoso, debería permanecer en ese estado por siempre jamás, en cuyo caso no serían necesarios los trajes de noche, el lápiz labial ni el traje de baño. Según la filosofía budista, lo que percibimos no existe antes de que nuestra mente lo perciba y, por tanto depende de la mente, y al no existir de manera independiente, en realidad no existe. En resumen los budistas consideran al mundo percibido como una verdad relativa, una verdad medida y etiquetada por muestra mente ordinaria. Ahora, eso no supone que de algún modo lo percibido no exista, pero solo podemos calificarlo como realidad o verdad "última" si no fuese producto de nuestra imaginación y completamente ajeno a cualquier interpretación.
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